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jueves, 14 de junio de 2012

Poema a Alejandro Bermúdez

A Alejandro Bermúdez, por su cerrazón mental igual a la de Peña Nieto

Cañada breve al mismo tiempo de un zigzag.
Olas monótonas que llueven sobre el pavimento reclamando un nombre.
Azules que no se atreven a nombrar el cielo.
Zorras en las esquinas vacías de clientes
con las enaguas transparentes al lodo
que salpican los autos al rodar

II.

En fin, un tumulto de interrogantes y contradicciones nadando en la acera como un ajolote torpe que ruega por las próximas lluvias.

Nos quedamos nadando a secas, trabajosamente,en un lodo chicloso de la baba del discurso político,
mientras el oxígeno se consume y los candidatos comen nuestra ciudadanía y se disputan las migajas.

Alza el vuelo el buitre Peña y un gran bagre lanza un grito de protesta ante una masa atónita, sumergida y ensordecida en el lodo que mana a raudales de Televisa.

Como a un infante, se nos da una papilla de supuestos. Se nos obliga a ingerir la cápsula de la imbecilidad envuelta en un pedazo de fruta y pedimos más y fruncimos el ceño si nuestros labios no sienten su humedad.

Mamá Mota, sólo por ser mujer,vendrá en nuestro auxilio y nos dará el biberón de opio para que no veamos esos malos programas llenos de violenciaen  los que ya van 70000 muertos. Eso sólo pasa en las películas,y las balas mienten, nos dirá.

Y, como tiene la sensibilidad como mujer, tomará al país en brazos y le cumplirá sus caprichos ,siempre y cuando no sean populistas, porque un niño bien no habla de esas cosas,y es un tabú hondo como el incesto realizar la justicia social:  fornicación monstruosa.

No se toque allí. Déjese esa reforma laboral. ¿Cómo hablas en la mesa de matrimonios entre homosexuales y aborto libre? Cómete tu Biblia del neoliberalismo. Si no la acabas no saldrás a jugar al patio con los otros países. No te juntes con Chávez, es un anticristo sin aspectos favorables: me han dicho que leyó a Marx.
Te vayan a echar a perder. Júntate con EU, es el más aplicado en materia capitalista.Tu abuelito Calderón va a venir a vernos y quiero que te portes bien. No me hagas ver mal, pues tu bisabuelo Fox llegó el otro día montado en un perro, me llamó mala madre y pidió,a mis espaldas, que te quedaras con el tío Peña, pueste nutrirá con su cruzada contra el hambre. Es muy culto, su libro preferido es Cien años del programa Solidaridad.

Pero yo soy la señora de la casa y tengo muchos pantalones (los heredé de la mano dura de mi padre)
y muchas faldas debajo, que me cambio a conveniencia de la ocasión. Soy diferente, de capacidades diferentes. "Obrador perderá porque representa la crisis y el mesianismo" Lo nuestro no ha sido crisis, sino un descenso de la economía para tomar más impulso.

Seguiré poniendo pisos por todos lados, sobre la sangre de la prole, para que no se vea mi marca infamante. Fingiré un desacuerdo con mi querida amigapara que vean que me interesa la educación.
Tiene toda la culpa del mundo por los problemas educativos. El gobierno no puede hacer nada. Elba es inamovible. Puede más ella que la máquina del estado. Es lideresa por derecho divino.

Ostia y Amén

martes, 12 de junio de 2012

Poema al lugar común




Poema al lugar común

Vamos, amor perro, al lugar común, a amonestar a esos versos gilipollas, que merecen garrotazos debajo de su lengua meliflua, donde chulerías se pudren en los sesos de las chavitas que no abren los periódicos y ven telenovelas, y  el mundo creen bajo sus plantas hecho a la manera de las VANIDADES y demás des-construcciones y revistas del corazón.

Un bisturí preciso en el momento, para cortar las carótidas prediseñadas de la ordinaria poesía, para que el sebo mane inmundo de su laxo cuerpo. ¡La epinefrina te despolarizará! Enfermera: páseme la jeringa, el yodo y el bisturí-lengua de un antipoeta. Es una operación Molto riesgosa.

Miro al cliché gemir (en si bemol) como un porcino que se sabe futura panceta y será comido junto a lentejas con chorizo en mi desayuno de aniversario. Le haremos entender al esquizoide que hay una realidad allá afuera, y no puede quedarse mirando como bobo boquiabierto  la abierta ventana de los amorcitos y las manitas sudadas, mi amor.

Reforma laboral urge, un recorte a los salarios de las clases ricas. Pero los Slim y sus enanitos, los Francos y sus franquitos se ponen en la trinchera tomados de la manita de la iglesia, cabrona reclutadora de pederastas, de las televisoras y farándula.  Los titiriteros de este mundo, los Maledictos XVI y los Gadafis  a su gusto maquillan las palabras y censuran a siniestra y diestra  las estadísticas y organigramas, que rinden sus manitas gatunas al ceño fruncido del poder. Parece que todo es Foxilandia. ¿Es que acaso mienten las cifras macroeconómicas?

Al fondo de un tugurio la poesía, con las patas de una mosca besucona hiriéndole el labio con un ébola.  Olvidada se sabe por los medios y la Historia Oficial que no encuentra sus caretas de siempre en el buró de los intelectuales comprados y de los “buenos” que les vale madre la situación de nuestros ancianos y los recortes a la educación.

En un Friday más náufrago que Viernes, Rebecca Black observa su imagen con copete y cree que va a hacer un trabajo fantástico. Y Sicilia la besa en la mejilla. Va en un palanquín que sostienen los escarabajos de la mediocridad popera y los recursos monetarios, y la poesía entra en síncope y necesitaría un marcapasos para su frecuencia restablecer, y no morir ante Nuestra Señora de Banalupe. Bieber lanzará sus gorgoritos, sus obras completas, y Vivaldi y Mozart, los sin sepultura, de los hombres más santos que ha dado el mundo, tasarán una sola partitura brotada de sus mentes como más densa y humana que las discografías de las celebrities, que al fin y a cabo son (como decían las abuelitas) pura pintura, azúcar y aire, cual rosas algodones de la feria.

viernes, 1 de junio de 2012

Poema extinto

Una aguja de nieve se inserta en la niña de mi ojo e inyecta el sueño desde el centro de la raíz de un árbol de hondos rumores. Y quedo en un manantial en el que los niños reman pesadamente a través de los juncos sin peces y el fondo frágil de espuma negra. Cachalotes del tamaño de un puño hace tiempo silenciaron sus cantos. Los cangrejos yacen muy al fondo de la arena y sienten los estremecimientos del calor subterráneo del vientre terrestre.

Un géiser brotará de pronto y nos herirá las narices con su chorro hirviente. Es entonces cuando recordaremos a Yellowstone y sus manadas, a las interminables praderas sembradas de búfalos y palomas americanas como la medida del cielo. Un ciervo en cada rama. Un antepasado en cada río.

No veríamos un escupitajo caer sobre nosotros mismos ni nos despertaríamos llenos de basura espacial y de aviones en torres humeantes. Pensar que abrazaría una cintura de lobo de tasmania y le besaría la testa con mis labios de talco que apenas saben murmurar los nombres de aquellas criaturas enormes y extrañas, más vastas que los bestiarios de todas las literaturas.

Me imagino naciendo de un huevo de dodo a las arenas y a los cazadores furtivos que devoran el fruto de mi esfuerzo. Parece que el hombre siempre quiere salirse con la suya y sacar para sí e ignorar a las otras criaturas. No es sino cuando crack hace la bolsa que recapacita en los daños, pero ya hemos tenido una crisis peor nosotros, los osos polares, en este desierto de mármol que bajo patas resbalando se derrite.

Cada vez moriremos más lenguas, especies y pueblos. Parece ser que terminaremos siendo sacados de un molde para ser todos iguales, todos de gris vestidos, ridículos y encantadores, pedantes y sofisticados.


Me senté a esperarte
Me senté a esperarte echado al sol como un perro callejero, greñudo e invisible a las miradas. Un travesti con síndrome de Down me dio chuleta y le lamí la mano. Las mierdas del puente sosiegan de terror a los peatones y constipan mis fosas nasales. Me arrulló en sus enaguas de princesa mongola y dormí como un lobito marino al borde de los acantilados. Los coches rugían como olas empetroladas por el último derrame, mientras un saborcito ácido me quemaba la lengua. Las humaredas de las refinerías y su azufre horadaron mis pupilas mantequillosas con una pátina de súplicas y remordimientos. Quiero saber qué se siente ser golpeado por los cetáceos y rodar en el rodillo de cada ola con una cola de orca golpeando la tecla más grave de un órgano apolillado en sangre. Rodaré por los lomos sin preguntarme siquiera el significado del dolor. Me aferraré con el hocico a las enaguas del travesti y mugiré una frase de amor a su oído. Él me contestará con mi misma frase puesta al revés. Y el mundo girará viceversa y volverá a las guarderías de focas y cesará la tormenta, volverá, sin pescado, mi madre. Y retozaré junto al amanecer de esa tarde.