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martes, 4 de junio de 2013

La decisión


Si no te gusto dejo mi revólver en tu mano para que dispares a quemarropa sobre el intento de un beso de amor. Tendrás que elegir entre ambos. Un sujeto sin gracia reventado en tus rodillas, derramándose como un caldo; o un loco peligroso perdiendo el control y mordiendo la ropa que sobra para que te ilumine el ojo solar. El gallo nos mira y no cantará, pues está bajo amenaza de muerte. 

Es un comienzo flojo, me digo, esto no es algo de lo que me sienta orgulloso, mucho menos admirado. Hubo días en que lograba arrebatar al sueño sus ideas fabulosas. Robaba al corazón del mundo las teorías más descabelladas y ciertas. Ahora el mundo su cáliz de leche niega a mi boca sedienta y castigada por la pústula, la boca marcada por un crimen de nacimiento. No lloro por ello, simplemente me asomo al abismo como el idiota y no alcanzo a sonreír ante su inmensidad. Rompe el sol su martillo en mi sien, como cuando ella pasaba. Moriré de hambre o sinsentido. Moriré en este mundo un día en que la memoria no se grabe más sobre el diminuto universo. Caerán las constelaciones ¿Las veré caer? Arderán los bosques ¿Su ámbar quemado oleré? No tengo idea qué sucede cuando un universo muere.