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jueves, 10 de marzo de 2016

Cientificismo, fascismo y capitalismo


Esta es la crítica a una entrevista de Miguel Jara a Javier Peteiro, en el que este último afirmaba que el cientifismo es “una aberración ética facilitadora de un fascismo de nuevo cuño.

Esto, más que molestarme, me intrigó. Me pregunté, ¿qué entiende este sujeto  por fascismo? No lo que yo entiendo, por supuesto.

Hay una especie de pudor o temor social en el hecho de declararse a sí mismo cientifista, como si ello fuese un signo de ser un reduccionista, de ser positivista, cuando el positivismo rechazó el realismo. Ciertos religiosos, relativistas, subjetivistas y posmodernos suelen descalificarnos de ese modo. Ellos triunfan en el momento en que logran que uno se autocensure y tenga miedo a declarar abiertamente su posicionamiento.

Mucha gente usa el término fascismo a la ligera. Se usa contra aquello que nos parece violento, impositivo, incluso se tilda a los movimientos sociales contestatarios de usar “tácticas fascistas”. La palabra se ha vuelto un insulto que se lanza, muy a menudo contra aquellas posturas que nos parecen intransigentes, radicales, violentas…

Los fascismos son, a grandes rasgos, movimientos políticos de corte idealista que están claramente enfrentados con una visión materialista del mundo. Cito a Konstantinov:


“Desde el punto de vista de los filósofos idealistas, la base de todos los objetos y fenómenos del mundo es cierta sustancia ideal: la voluntad divina, la razón universal, la idea absoluta, etcétera. Por ejemplo, en el sistema filosófico de Hegel, el mundo es la forma de realización, de su ser-otro de la idea absoluta, de cierto principio racional e ideal divinizado, que en el proceso de autodesarrollo conoce su propia esencia por medio de la naturaleza y de la historia humana.” “La concepción idealista del mundo ofrece un cuadro falso, desfigurado, de la realidad. En oposición a eso, los representantes de la filosofía materialista han tendido siempre a la explicación natural, racional, de los fenómenos.”

El cientifismo moderado, que adscribe a unas bases filosóficas claramente materialistas y, por ende, contrapuestas al idealismo, no cubre los requisitos mínimos para encasillarse en esta definición. Cito a Mario Bunge:


"El materialismo es la fuerza filosófica que ha impelido algunas revoluciones científicas tales como la física atómica y nuclear, la biología evolucionista, la teoría química de la herencia, el estudio científico del origen de la vida, la fisiología de la mente y los avances más recientes de la paleoantropología y la historiografía. Lejos de alejarse del materialismo, la ciencia se está tornando cada vez más materialista en forma explícita. Lo está haciendo no sólo evitando el comercio con objetos inmateriales (fuerzas vitales, fantasmas, pensamientos desencarnados, fuerzas históricas supramateriales, etc.), sino también, y de hecho especialmente, estudiando entes materiales".

Gerard Radnitzky ha escrito que el cientificismo es "la creencia dogmática de que el modo de conocer llamado 'ciencia' es el único que merece el título de conocimiento, y su forma vulgarizada: la creencia de que la ciencia eventualmente resolverá todos nuestros problemas o, cuando menos, todos nuestros problemas 'significativos'. Esta idea se sustenta en un desconocimiento de lo que es el cientifismo. El cientifismo es, en cierta forma, una posición antiautoritaria: son las pruebas, datos y observaciones los sujetos los que sustentan las teorías, si bien el científico se encarga de sistematizar el conocimiento. El cientifismo no respalda la creencia de que el conocimiento resuelva por sí mismo los problemas humanos. Si bien existe un progreso en el conocimiento, no se corresponde necesariamente con un progreso moral, progreso moral del que podemos dudar. Si alguien tiene qué resolver los problemas fundamentales somos los seres humanos, de la mano de la ética.

En ciencia lo esencial es probar lo que se afirma y rechazar tanto la autoridad ajena como la que uno pueda autoconferirse. La modestia del investigador es esencial para evitar los sesgos y valorar debidamente los trabajos de otros. El cientifismo también es un posicionamiento de tipo político, en un sentido amplio. Apuesta a combatir lo que quiere hacerse pasar por científico, cuando no lo es. Las afirmaciones sobrenaturalistas de la religión y las pseudociencias son dos claros ejemplos. El conocimiento revelado y la experiencia estética son formas de un saber no científicas, porque carecen de contenido teórico.  El poeta y el profeta penetran en la realidad a través de la metáfora, las imágenes, así como otros recursos de la palabra y el símbolo. Expresan, desde la subjetividad o la intersubjetividad los significados que le confieren al mundo. Malinowski advierte:


"El mito no es una explicación destinada a satisfacer una curiosidad científica, sino un relato que hace revivir una realidad original y que responde a una profunda necesidad religiosa, a aspiraciones morales, a coacciones e imperativos de orden social, e incluso a exigencias prácticas. (...) El mito desempeña una función indispensable: expresa, realza y codifica las creencias; salvaguarda los principios morales y los impone; garantiza la eficacia de las ceremonias rituales y ofrece reglas prácticas para el uso del hombre."

Cuando el mito, que no tiene una curiosidad científica, o la pseudociencia  intentan usurpar el papel de la ciencia es cuando estamos en problemas. El mito hace afirmaciones que no le corresponden, mientras la pseudociencia falsifica la misma.

El mito y el fenómeno religioso es un tema que se aborda desde las ciencias sociales desde una perspectiva antropológica o sociológica. Se dice que el mito es una verdad demasiado profunda para ser aprehendida por la lógica. Pero en el momento que alguien, amparado en el mito, cualquier mito, pretende sustituir el conocimiento científico con pseudotesis como el creacionismo, o pretende imponer normas morales universales, podemos descartarlas sus afirmaciones.

El cientifismo moderado puede definirse desde esta postura filosófica: lo que puede conocerse de modo científico se conoce de modo científico. No niega, de ningún modo, otro tipo de verdades, sino que postula que el método es la herramienta más útil para comprender y describir aquello que compete a su campo de estudio. El cientifismo moderado plantea preguntas acerca de los fenómenos naturales. Para completar exitosamente este paso cabe hacerse las preguntas correctas. Las pseudopreguntas, según Carnap, no tienen sentido alguno. La ciencia, después se hace una debida investigación y, a la luz de las observaciones, se plantea una hipótesis o conjunto de hipótesis que serán puestas a prueba ya sea con un experimento o, en el caso de las ciencias sociales, con trabajo de campo y los métodos de la investigación cuantitativa y cualitativa. Con los datos obtenidos se rechazan o comprueban las hipótesis. Si las hipótesis resultan falsas, se vuelven a formular. Si las hipótesis resultan ciertas, se sistematiza este nuevo conocimiento, ya sea como una corrección o añadidura a teorías preexistentes o la formulación de una nueva teoría o ley.

Los fascismos tienen poco que ver, si no es que nada, con los diversos niveles de la ciencia y sus respectivos métodos de investigación. Nunca falta quien considere al cientifista una especie de guardián de la llamada fe científica.  

Personas como Javier Peteiro que, entre otras cosas, acusan al cientifismo de ser “una aberración ética facilitadora de un fascismo de nuevo cuño” El cientifismo no se basa en principios filosóficos afines al fascismo. Es profundamente materialista. La ética es la que se encarga de dotar de un sentido práctico al conocimiento.

El cientifismo moderado no es enemigo de la filosofía, sino que descansa en postulados filosóficos que afirman que la realidad existe independientemente que se la piense. La totalidad del universo de lo físico corresponde al universo de lo natural y de lo que puede conocerse. 

Si bien el producto de la investigación científica ha sido apropiado por el capitalismo, ya que es el sistema en que nos desenvolvemos, esto no quiere decir que las ciencias sean en sí idealistas, como lo es el neoliberalismo. La doctrina neoliberal, según Bolívar Echeverría, puede ser equiparada con una religión cuyo dios es el mercado y cuyo fetiche son las mercancías. El cientificismo tiene como reto liberarse de las ataduras que lo atan al sistema capitalista y a la ideología colonial. El cientifismo aspira a liberarse del autoritarismo y la doxa que lo contamina y deforma. "En ciencia no hay autoridades, a lo mucho, hay expertos" decía Sagan.

Se nos acusa a los antropólogos de cuño cientifista de ejercer una violencia contra los otros tipos de conocimiento. Personajes como Foucault aseguran que la episteme es "el marco de saber acorde a la determinada "verdad" impuesta desde un poder en cada época"  Esta definición relativiza el conocimiento. La realidad material no va a cambiar su naturaleza por mucho que el poder diga una u otra cosa. El poder nos podrá engañar y hacer creer que la materialidad del mundo, que han construido ellos, les da la razón.

El nacionalismo estatal es un tipo de religión de Estado que se da en las sociedades presuntamente laicas. Tiene ceremonias religiosas disfrazadas de actos cívicos. El nacionalismo recurre a un mito de origen o bien lo inventa. Tiene sus símbolos  de culto. Incluso, alguien que ridiculiza los símbolos patrios puede enfrentarse a una sanción, como si se tratase de una blasfemia hacia determinado credo religioso. El nacionalismo, según Krishnamurti

“Causa divisiones entre los hombres, clasificaciones, guerras y destrucción (…)” Es la “identificación con lo más grande, con la patria, con una idea, es evidentemente una forma de autoexpansión.” “El nacionalismo no sólo causa conflictos externos, sino frustraciones íntimas; y cuando uno comprende el nacionalismo, todo el proceso del nacionalismo, éste se desvanece. “
Antonio García Trevijano señala:


     “El germen antidemocrático de los nacionalismos lo genera la mistificación intelectual de hacer de la nación una persona; de atribuirle cualidades, capacidades y vocaciones que sólo pueden tener las personas individuales, sean físicas o morales. Y ni las naciones ni los pueblos son personas morales. La asimilación de los pueblos a las personas, en sentimientos o en derechos, no puede traspasar el campo de la metáfora, la analogía o la poesía. Si no se respeta esta frontera, si se concibe a las naciones como organismos superpersonales, si se piensa que los pueblos tienen un alma o un espíritu colectivo que los anima y dirige al modo de las vocaciones en las personas individuales, como creyó el idealismo alemán primero y el historicismo después, si se les reconocen derechos de autodeterminación cuando no son siervos, ya no hay obstáculo intelectual que impida hacer de las naciones sujetos inmorales de la historia para seleccionar las fuertes.”

La modernidad capitalista tiene sus propios dogmas de fe, la lógica del valor viene a ser su dios. Dice Bolívar Echeverría en Vuelta de Siglo “lo que la modernidad capitalista ha hecho con Dios no es propiamente “matarlo”, sino sólo cambiarle su base de sustentación y, con ella, su apariencia” La modernidad olvida a aquellas personas involucradas en el proceso de producción y le da un valor metafísico a la mercancía. Esto es idealismo. El cientifismo con un compromiso ético y social no puede estar al servicio del idealismo filosófico, hermano gemelo de la religión. El nacionalismo, las religiones y el capitalismo son vástagos de esa filosofía. Antes, debe hacer evidente su contradicción, para poder disolverlas. 

Las personas tienen muy distintos intereses. Y no podemos anteponer sus intereses por sobre el conocimiento científico. Dice Felipe Pardinas, en Metodología y técnicas de investigación en ciencias sociales


“(…) el rasgo ético de la metodología que quisiera destacar más es que la ciencia debe estar al servicio de la comunidad humana (…) La ciencia puede tener valor por la ciencia misma, la investigación por la investigación misma, porque todo ello a la larga suele ser beneficioso para los seres humanos. (…) en el servicio de la comunidad humana, no en los intereses particulares de un grupo o de una clase social exclusivamente.” En este caso es la ética la que se encarga de del uso que se le da a la ciencia.

Otro tópico que se usa para atacar el cientifismo es que la ciencia es la religión de nuestro tiempo. ¿Es esto cierto? Para empezar, la religión se basa en el mito. El mito es un relato que se opone a logos, lo que es racional. Tiene su propia lógica interna.  Sirve para normar la conducta, confiere significado a la existencia, dota de sentido, explica el origen del mundo... La ciencia no se opone al logos ni hace juicios morales acerca de la realidad. El cientificismo es teorético, y no se ocupa de lo moral, que no puede ser objetivable. La ética, en la aplicación del conocimiento, juega un papel primordial. Es una ética que no pretende fijar modelos morales absolutos, sino indagar en las consecuencias sociales, ambientales que se deriven de la praxis científica. La ética no puede hacer afirmaciones tajantes del tipo "Matar es malo" , ya que, según Carnap, muestra un deseo pero no afirma nada. 



Dice Miguel Jara, en su artículo Podemos, la homeopatía, los “antivacunas”, los “chemtrails” y otras conspiraciones cientifistas:

"Resulta curioso que todo aquello que no beneficie a las multinacionales y patronales de los sectores económicos estratégicos sea criticado como “pseudociencia
”. 

Esto es una generalización apresurada. Calificamos de pseudociencia aquella afirmación que se presenta como ciencia y no se basa en un método científico, o ya está en franca contradicción con el los fenómenos que sí están sistematizados en teorías y sobre los que dice apoyarse.

Puede afirmarse que los fascismos son doctrinas totalitarias. La generalidad de ellos se caracteriza por un nacionalismo exacerbado, por el culto al Estado, el autoritarismo, la violencia,  el militarismo, el propagandismo, el terrorismo y el racismo. Tomemos estas últimas cualidades como secundarias, si bien se desprenden del idealismo antes mencionado. Es evidente que el cientificismo moderado no adscribe a ninguna de estas ideologías.

En resumen, no hay elementos que respalden la idea que el cientificismo o ya es fascista o está al servicio de los fascismos. Antes bien, el cientificismo, bien mirado, es la forma más confiable para obtener conocimiento.  Rechaza toda autoridad de tipo personal, y le da la palabra a las pruebas que construye el conocimiento teórico y, en segundo lugar, a la ética que debe ocuparse de sus aplicaciones. Es un posicionamiento filosófico y político, en un sentido amplio, que busca transformar a la sociedad. El cientificismo, incluso,  puede ser definido como una base teórica que permite construir un discurso antifascista, no uno fascista, con el que no se corresponde ni en intenciones ni en métodos. 


Bibliografía: 

Miguel Jara. (2011). J. Peteiro: "El cientificismo es una aberración ética facilitadora de un fascismo de nuevo cuño" (II). 2016, de Blog de Miguel Jara Sitio web: http://www.migueljara.com/2011/12/17/j-peteiro-el-cientificismo-es-una-aberracion-etica-facilitadora-de-un-fascismo-de-nuevo-cuno-ii

F. Konstantinov &c.. (1986). Fundamentos de la filosofía marxista-leninista. 2016, de Editorial Pueblo y Revolución Sitio web: http://www.filosofia.org/mat/mm1977a.htm

La afirmación de Bunge sobre el materialismo: 

Materialismo y ciencia. 2016, de Editorial Laetolli Sitio web: http://www.laetoli.es/biblioteca-bunge-editorial-laetoli/113-materialismo-y-ciencia-9788492422609.html

Mariano Artigas. (1989). El cientificismo, hoy. 2016, de Grupo ciencia, razón y fe Sitio web: http://www.unav.edu/web/ciencia-razon-y-fe/el-cientificismo-hoy#a

Michel Foucault. (2013). Michel Foucault, obras destacadas, Vigilar y castigar. de Grupo sociología Sitio web: http://vbiondini.blogspot.mx/2013/05/vigilar-y-castigar.html

Jiddu Krishnamurti, La libertad primera y última, http://www.jiddu-krishnamurti.net/content/es/la-libertad-primera-y-ultima/la-libertad-primera-y-ultima-24.inc

Mónada Republicana. (2015). La ideología nacionalista. 2016, de Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional Sitio web: https://mcrcalicante.wordpress.com/2015/06/08/superestructura-la-ideologia-nacionalista/comment-page-1/

B. Echeverría, Vuelta de siglo, México, ERA, 2006, p. 44.

Felipe Pardinas. (2005). Metodología, personalidad y sociedad. En Metodología y técnicas de investigación en ciencias sociales(p.20). México, D.F.: Siglo XXI editores

Miguel Jara. (2014). Podemos, la homeopatía, los “antivacunas”, los “chemtrails” y otras conspiraciones cientifistas. 2016, de Blog de Miguel Jara Sitio web: http://www.migueljara.com/2014/06/16/podemos-la-homeopatia-los-antivacunas-los-chemtrails-y-otras-conspiraciones-cientifistas/

Wikipedia. (2016). Fascismo. 2016, de Wikipedia Sitio web: https://es.wikipedia.org/wiki/Fascismo

Bibliografía adicional sugerida: 

Rudolf Carnap. (2004). De dios y el alma. Pseudopreguntas en metafísica y teología. Signos filosóficos, vol. VI, 150-160. 2016, Universidad de Granada Base de datos.