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viernes, 23 de septiembre de 2016

Castaneda y otros pseudocientíficos sociales

(Tentativa)

Mario Bunge, físico y filósofo, postula en una de sus conferencias que las ciencias tienen, parafraseo “lagunas de pseudociencia”. La antropología, la arqueología y la historia no son la excepción. La antropología, por ejemplo, es una disciplina que es particularmente receptiva a respaldar ideas que no tienen criterios de cientificidad, en un afán de parecer holísticos o abiertos a la multiculturalidad. Se plantea que hay una diversidad de epistemologías, que limitarse a una es condenarse, de alguna forma a una visión reduccionista de la realidad. Lo cierto es que hay saberes tradicionales que alegan tener una efectividad que no ha sido respaldada por la ciencia. No se plantea que no dichos saberes no puedan integrarse debidamente al conocimiento científico, si logran cumplir los criterios que se aplican en ciencias. Lo grave es que se presenta como un conocimiento que puede colocarse en igualdad de términos con el científico.

El antropólogo, el arqueólogo y el historiador están atravesados por la ideología. Esto es inevitable. Pero existen distintos métodos propios de los distintos niveles de las ciencias, que están diseñados para hacer una investigación rigurosa y evitar, en la medida de lo posible, los sesgos. El método científico es algo general, si bien cada ciencia tiene sus particularidades. No se puede reducir el conocimiento a biologicismos o culturalismos extremos sin caer en reduccionismos que limitan la teoría. Una ciencia que se niega a considerar las teorías de las otras ciencias está condenada a la endogamia. Ciertos científicos sociales han defendido, desde sus disciplinas, prácticas como la homeopatía, el psicoanálisis, la acupuntura, entre otras. No hacen caso, ya sea por falta de información o deliberadamente, de lo que ciencias como la química, la biología y la medicina tienen qué decir acerca de estas prácticas sin fundamento. En México hay demasiada corrección política frente a prácticas como la llamada medicina tradicional mexicana, sobre la cual esperamos hacer un vídeo próximamente. 

Tenemos en la antropología personajes como Castaneda, al que más de alguno se refiere como un creador de mitos. Si Castaneda conoció o no realmente a Don Juan o fue un personaje salido de su puño y letra es algo que no sabemos. El relato de las peripecias de Castaneda y don Juan parece, a primera vista, convincente: Un antropólogo egresado de la UCLA regresa de hacer trabajo de campo. Recoge las enseñanzas de un chamán un tanto singular, el cual dice ser un brujo yaqui. La narrativa es convincente, pero al contrastar lo que se narra salen a la luz algunas contradicciones y datos que hacen sospechar de la falta de veracidad de lo que nos cuenta Carlos.

Castaneda y Don Juan asemejan a don Quijote y a Sancho. Castaneda encarna al hombre realista pero un tanto ingenuo, mientras Don Juan es un hombre que adopta un pensamiento mágico, que roza lo maravilloso. Cuando Castaneda entrevista a Don Juan, notamos que es Don Juan es el que toma las riendas, por así decirlo. Don Juan es quien maneja los conceptos, quien domina los saberes. Castaneda aparece como un antropólogo inocente que cree comprender a Don Juan, mientras este le muestra, a lo largo de la experiencia cotidiana, que tiene una visión ingenua de lo que es el chamanismo. Al igual que Sancho, se va transformando a través del tiempo del relato y termina siendo como él. Ya Cervantes había creado un informante ficticio, Cide Hamete Benengeli, historiador que supuestamente proporcionó la mayor parte del material que podemos leer en el Quijote. Y es probable que Castaneda haya hecho algo similar.  La clara diferencia es que cuando estamos frente al Quijote nos sabemos frente a una novela. 


De quedar las aventuras de Castaneda, sus transformaciones en cuervo, sus diálogos con coyotes y todo tipo de experiencias inverosímiles de las que no da prueba alguna, en el terreno de la ficción, no habría ningún problema con este tipo de obras. El detalle es que estos escritos se presentan como las etnografías auténticas de un hombre occidental que se enfrentó a un cambio trascendental de mano de Don Juan. Es por esto que la obra de Castaneda es antropología de ficción. El principal detractor de Castaneda, Richard de Mille “señaló las contradicciones internas en los informes de campo de Castaneda y la ausencia de detalles convincentes. “Durante nueve años de recoger plantas y cazar animales con don Juan, Carlos no aprendió un nombre indio para ninguna planta o animal” Eso hace sospechar de la veracidad del relato. Por otra parte, existe un libro del mismo de Mille, intitulado The papers of don Juan, en el que se recogen frases de distintos autores, como Wittgenstein, que presuntamente fueron dichas por Don Juan. O don Juan había leído a estos autores y los citaba con gran familiaridad o Castaneda tomó esas frases y las puso en boca de Don Juan.

Castaneda vertió en Las enseñanzas de Don Juan sus propias apreciaciones, inspiradas, al parecer, por su trabajo de campo y sus estudios antropológicos. A nadie se le ocurre pensar que La Araucana de Alonso de Ercilla, que fue testigo de la guerra de Arauco, o El Diosero, de Francisco Rojas, son etnografías, si bien se inspiran en una realidad, a la que recrean bajo una óptica literaria. Castaneda, a diferencia de Rojas o Ercilla, presenta su trabajo como un estudio antropológico, cuando no lo es. Hay quien va más allá y sugiere que Castaneda no viajó más allá de la Biblioteca de su Universidad, donde creo al personaje de Don Juan. 

El caso de J.J. Benítez es todavía más triste. Ejemplifica la falta de ética en el periodismo. Aunque el caso anteriormente mencionado también adolece de este error.  Sus afirmaciones buscan crear polémica, que en sí no es algo malo, sino que la crea basada en afirmaciones sin sustento alguno, muchas veces descabelladas. Benítez dice estar absolutamente convencido del llamado fenómeno ovni. ¿Y qué pruebas hay del mentado fenómeno? ¿Hay algo más allá numerosos testimonios sobre el tema? Es sabido que los testimonios no constituyen pruebas científicas. ¿Existen investigaciones serias que respalden la existencia del citado fenómeno? Por el momento, no lo parece. 

En una de sus entrevistas, asegura que Caballo de Troya no es en sí una novela. Asegura que, al ir a México fue llamado por un oficial retirado de la Fuerza Aérea Norteamericana. El cual le dio "una información que dio pie a Caballo de Troya (...) Lo que pasa en que hay mucha gente que piensa que es una novela. Y yo ya no discuto. Si a alguien le parece una novela, pues estupendo. Yo sé que no es una novela. (...) Yo soy periodista y escrito mucho y entonces la gente cree que soy escritor." Usted imagine que García Márquez, periodista y escritor, hubiese asegurado que Cien años de soledad no es una novela, sino una investigación periodística basada en los diáfanos testimonios de un ex oficial estadounidense emparentado con Francis Drake, el cual viajó a otro multiverso. Descabellado, ¿no?

Cito a Jeff Jarvis: “¿No es la defensa de los principios y del público la verdadera esencia del periodismo? Las decisiones que tomamos acerca de qué cubrir y cómo cubrirlo y qué necesita saber el público son actos en defensa en nombre del público. ¿No creemos que actuamos en su interés?”

Es sabido que J.J. Benítez tuvo hace algunos años un programa llamado Planeta Encantado, desde donde se dedicaba a desinformar, como hacen hoy en día blogueros como Vicente Fuentes o J.L. de Mundo Desconocido. Luis Alfonso Gámez, periodista, nos dice, desde su blog, Magonia, que él creía entre otras cosas que “decir que hay pruebas de que el hombre convivió con los dinosaurios, afirmar que un poder mágico permitió transportar las estatuas de la isla de pascua hasta su ubicación definitiva, sostener que el pueblo dogon tuvo en el pasado contacto con extraterrestres, sentar a Jesús en el Coliseo romano años antes de que el edificio existiera, asegurar que hay pruebas de que existía el comercio entre Europa y América, sostener que “la sábana santa prueba la existencia de Jesús de Nazaret, hablar de la ficticia arca de la alianza como un arma de destrucción masiva, entre otras tantas afirmaciones descabelladas, era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. 

En la historia, tenemos a un pseudocientífico harto notable: Luis Pio Moa. Un amigo historiador, cuyo twitter es @arabistakgb responde a ciertas preguntas al respecto: 

¿Consideras que Pio Moa es un autor pseudocientífico? De serlo, ¿cuales son sus principales errores y cómo afecta la labor de los historiadores reales?


"Sí, es un autor pseudo-científico, ya que se presenta como historiador cuando desconoce la metodología de la labor historiográfica. Básicamente su obra en torno a la Segunda República, la Guerra Civil y el Franquismo es un "copia y pega" de historiadores adeptos al franquismo cuyas tesis están desfasadas, entre ellos Ricardo de la Cierva.

Afecta en la medida de que las obras de Pío Moa (o la de algún discípulo suyo, como César Vidal) son best sellers e influyen más a nivel social que las obras de historiadores profesionales como podrían ser Gabriel Jackson, Paul Preston, Pierre Vilar, Javier Tusell, etc."

En palabras de Reig Tapia, «las pretendidas tesis del señor Moa no son sino los mejores tópicos y clichés franquistas apenas resumidos y reescritos» En resumen, son viejas tesis, muchas de ellas desechadas, que se han vuelto a plantear con insistencia bajo un aura de revisionismo. En España, las obras del Sr. Moa gozan de significativa popularidad dentro de la derecha española. El mismo Aznar dijo respaldar sus tesis. 

Pio Moa pertenece a esa corriente que se hace llamar revisionismo histórico, que en algunos casos no es sino un eufemismo para ocultar el negacionismo:

¿Qué es el revisionismo? Tomemos la definición de Francisco Sevillano Calero, tomada de El revisionismo historiográfico, sobre el pasado reciente en España “instrumentación ideológica del pasado, manifestado en una línea de discurso polémico como manifestación de la verdad frente a la versión canónica-oficialista y/o académica”

Daniel García González, historiador, comenta al respecto en El fenómeno revisionista en España: en torno a Pío Moa, en su blog Minucias Públicas, refiriéndose a los primeros autores negacionistas que se presentaron como revisionistas Estos autores negacionistas (…) negaron o al menos pusieron en cuestión el holocausto judío y se auto-denominaron revisionistas para poder, así, dignificarse frente a la adversa opinión internacional. Los negacionistas del holocausto consiguieron pervertir un término que originalmente había servido para definir la labor básica de todo historiador: revisar y contrastar hipótesis de forma continuada y no dogmática. Los negacionistas se adueñaron del revisionismo.”

Este autor sostiene opiniones polémicas, tales como que la democracia en España viene de la dictadura franquista, la homosexualidad es una tara, que el "homosexualismo" que para él es algo así como una homosexualidad militante que promueve estar orullosos de lo que para él es una tara . Al parecer, este señor no se limita a contaminar la historia con su discurso de odio. Pero eso lo dejo a su consideración. 


La actitud de personas como Pio Moa coincide con las de Benítez  y Castaneda. Todos ellos hacen afirmaciones polémicas, no presentan la evidencia completa, son claramente exitosos en sus respectivos campos y han logrado engañar a la opinión pública. Pio Moa hace pasar sus trabajos por historia, pero, como vemos, pasa del método historiográfico. Benítez hace caso omiso de la ética periodística y del mismo modo pasa del método científico. Los temas que maneja, como el del supuesto fenómeno ovni y la temática religiosa tipo newage causan un gran morbo en la población.

La pseudociencia puede ser utilizada para manipular ideológicamente a un público que no está formado en cuestiones científicas. Es más fácil manipular a las masas no especializadas que a los académicos, aunque estos tampoco estén exentos de ser engañados. En esto consiste el peligro de la divulgación pseudocientífica, y no es una exageración el pensar que este tipo de actitudes ocasionan un grave daño al conocimiento, alimentan la paranoia, las ideas irracionales de todo tipo, nutren enciclopedias como Metapedia y sirven, en mayor o menor medida, para justificar el racismo, el sexismo, la homofobia y otras relaciones de opresión.

La pseudociencia afecta en la medida de que la obras de Castaneda tienen más influencia a nivel social que el trabajo de antropólogos serios, como Maurice Godelier, Levi-Strauss Marvin Harris, Bonfil Batalla o Díaz Polanco, cuando las obras de J.J. Benítez son miradas como un ejemplo de lo que es el periodismo y se toma a las obras de Pio Moa como una versión seria, valiente y veraz del periodo franquista, distorsionado, según Moa, por la izquierda.




JJ Benítez conoce a un alien y dice que Caballo de Troya es real https://www.youtube.com/watch?v=HPPNFGT4Qi8


Sevillano Calero, Francisco: «El revisionismo historiográfico, sobre el pasado reciente en España», Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 6, 2007, pp. 183-190.
El enlace http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/14167#vpreview